CAPÍTULO 54: PINK FLOYD — Comfortably Numb
Pongámonos en situación con una historia harto conocida: miércoles, 6 de julio de 1977, Montreal. Es el último concierto del In The Flesh, la gira del Animals. El show no comienza con buen pie. Suenan los primeros acordes acústicos de Pigs On The Wings (part 2), tercera o cuarta canción del set-list. El sonido es tan precario que la música se ahoga en el jaleo de un público en plena catarsis. De pronto suena un estruendo. Cabreado, Roger Waters para de tocar y se dirige a la multitud: “Oh! for fuck sake, stop lighting off fireworks and screaming, I’m trying to sing a Song!” El concierto se reanuda y la canción puede terminarse sin más incidentes pero entonces le toca el turno a Pigs (Three Diferents Ones) y la cosa va a peor. El famoso cerdo volador cruza las alturas del estadio cuando Waters hace subir al escenario a un chaval de la primera fila que no para de gritar. “Sin rencor”, le dice. Entonces, ante la sorpresa general y para shock del muchacho, Roger le escupe en la cara.
¿Qué coño le pasa a Roger Waters? A sus 33 años es rico, famoso y el pilar principal de una de las bandas más grandes que ha parido el Rock. Sin embargo su matrimonio ha fracasado y Pink Floyd empieza a resquebrajarse al pretender convertirla en su banda de acompañamiento. Se ha autoproclamado lider del grupo y de alguna manera se ve a sí mismo como el legítimo heredero de la creatividad, de la filosofía y de la locura de Syd Barrett.
Conmocionado por su propio comportamiento en Montreal y con síntomas mas que evidentes de una demencia megalomaníaca Waters se entrega en cuerpo y alma en la creación de The Wall, un ambicioso y personalísimo proyecto que se convertirá en el último gran disco de Pink Floyd.
The Wall es un disco doble en el que Waters plasma sus miedos, sus complejos, su culpabilidad, toda la frustración que siente sobre el escenario al ser consciente del infranqueable muro que le separa como artista del espectador que contempla su artificial obra completamente deshumanizada por la mediatización. “Son los problemas de Waters, no los nuestros” -dirá Gilmour.
El disco llega al nº1 en USA y ahí se mantiene durante 15 semanas. En el Reino Unido alcanza el puesto 3 pero nadie admitirá haberse comprado un disco de quienes la invasión Punk ha catalogado como “decrépitos dinosaurios del Rock”.
Tal vez el tema más popular del disco sea Another Brick In The Wall (part 2) -que con su ritmo inquietante y su coro de niños alcanza el nº1 en la navidad de 1979- pero el disco está plagado de otros momentos igual de memorables como In The Flesh?, Run Like Hell, Mother, Another Brick In The Wall (part 1) y sobre todo la excelente Comfortably Numb, posiblemente la mejor canción de toda la discografía de Pink Floyd.
Compuesta por un Gilmour bastante marginado en la función creativa y pulida por Waters quien además escribió la letra, Comfortably Numb narra un pasaje que comienza en plena sobredosis de Pink, con la voz del doctor -voz de Roger Waters- pidiéndole que si puede oírle responda con la cabeza. El médico trata de tranquilizar al artista para administrarle una inyección que le permitirá aguantar en pie durante toda la actuación pero Pink no le escucha, simplemente relata -con la voz de David Gilmour- una sarta de incoherencias que en ese momento le salen de muy adentro. Habla de su infancia, de recuerdos y de fantasías incumplidas que han derivado en un sujeto traumatizado y completamente alienado. Melodía preciosista. Ritmo inquietante. Buen solo a mitad de canción. Sencillamente grandioso el del final. Una de esas canciones que uno jamás se cansa de escuchar y que incluso ganan con el paso del tiempo.
Dos años después de su estreno, The Wall se verá apoyada con un ambicioso largometraje, simbolista, estilizante pero efectivo, realizado por Alan Parker y con Bob Geldof en el papel de Pink, el personaje que encarna los aspectos más psicóticos de la personalidad de Waters. Por cierto, Pink Floyd no aparece en la película al parecer por desavenencias entre Alan Parker y… y … bueno, ya os imaginais quién.
marzo 24, 2011 a 6:33 pm
Ostras! Si que es casualidad la coincidencia de entrada sobre “Comfortably numb”, je,je,je.
Temazo de la vida!!!
Saludos.
marzo 24, 2011 a 10:56 pm
jajaja a veces estas cosas pasan.
No digas muy alto que irás a ver a Waters que alguno nos morimos de envidia.
nos leemos, crack
marzo 25, 2011 a 2:05 pm
i like it CAPÍTULO 54: PINK FLOYD — Comfortably Numb « El Amansador De Fieras since im your rss reader
mayo 6, 2011 a 11:29 pm
el Rogger es asi… es un Lokazo… pero se creo un temon…
zaludos Karnales
mayo 11, 2011 a 11:47 pm
pink floyd es mi espejo… por toda la creatividad que tiene para proyectar sus sentimientos en la musica. no habra en la vida otro rogger waters.
CONFORTABLY NUMB! ES LO MAXIMO!!!
mayo 12, 2011 a 8:10 am
Pink Floyd es una banda con una enorme carga de emotividad tanto por sus canciones como por sus propias vivencias. El injusto menosprecio con el que fueron tratados a finales de los ’70s y principios de los ’80s por el Punk provocó que en muchos países perdieran mucha repercusión. Ese menosprecio ha calado tanto y durante tanto tiempo que aún hoy en día puede percibirse. En España, por ejemplo, mucha gente que no ha escuchado más de una o dos canciones de Pink Floyd tuerce el gesto cuando se le habla de Barrett, de Watters o de Gilmour. Tal vez Pink Floyd haya sido la banda que más haya sufrido la involución Punk. Por eso siempre me alegro al leer y escuchar a gente fascinada por canciones tan increíbles como Confortably Numb.
diciembre 1, 2011 a 11:17 pm
Me gsta mucho como escribes y soy hiper fan de pink floyd y del señor waters y dl gilmour y de todos, para mi son los dioses del olimpo. Una pregunta, cuando dices que pink floyd no aparece en la peli de the wall por desavenencias con roger supongo, que quieres decir? que no se publico la peli como pink floyd the wall? gracias y saludos pinkfloidistas